lunes, 21 de diciembre de 2009

EL PELIGRO DE LA CONFIANZA PROPIA

En todas estas cosas somos mas que vencedores por medio de aquel nos amo

(Romanos 8:37)


Por Víctor Cruz


Observaba cierta vez, -cuenta un hermano de congregación- en una carretera de mucho movimiento, un pajarito que comía los pedazos de pan esparcidos por el asfalto. Cuando acechaba un automóvil levantaba vuelo y confiado, se posaba en las ramas de un árbol. Pasado el peligro, descendía y continuaba comiendo. Parecía extremadamente confiado en el poder de sus alas. Me deleitaba viendo la agilidad y rapidez con la que el pájaro volaba siempre que se acercaba un vehículo. Sin embargo, de repente, al levantar el vuelo, el pájaro fue alcanzado por un auto que transitaba a alta velocidad, y murió instantáneamente. Las mismas alas que lo salvaron tantas veces, le fallaron esta vez.

¡Que peligrosa es la confianza en nuestras propias fuerzas!

Dada estudios bíblicos al esposo de una de nuestras hermanas, miembro de la iglesia donde yo era pastor. Era un hombre cordial. Había fumado un promedio de dos cajetillas de cigarrillos por día durante 18 años. Al finalizar cada estudio expresaba su determinación de vencer el vicio que impedía que fuera bautizado. Confiado, repetía: “En ésta semana lograré la victoria sobre este miserable cigarro”. Pero, en la semana siguiente me recibía en su casa humillado, ante su propia derrota. Y así, durante sucesivas semanas fracasó en su anhelo por vencer el terrible hábito.

Pero una noche, después de unos instantes dedicados a la oración, se levantó con lagrimas en los ojos y dijo triunfante: “He de vencer porque sé como el Apóstol Pablo que en todas estas cosas somos mas que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Obtuvo la victoria solamente cuando decidió no confiar más en sus propias fuerzas y se apoyo “en aquel que es poderoso para guardaros sin caíd, y presentaros sin mancha delante de su gloria” (Jud. 24).

Si queremos vivir seguros, y alcanzar victorias sobre nuestras flaquezas, depositemos en él nuestra confianza. Jesús, es la diferencia entre el poder y la debilidad. Jesús es la distancia que hay entre la verdadera grandeza y el espíritu mezquino. Jesús es el contraste que hay entre la salvación y la perdición, entre la vida y la derrota. Por eso declaró el apóstol: “Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Muchas y muchas veces fracasamos al intentar alcanzar la victoria por nuestras propias fuerzas, “mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Cor. 15:57).

No hay comentarios: