lunes, 29 de diciembre de 2008

EL DIOS DE LOS PAJARITOS

¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios (Lucas 12:6)


¿Qué extraña es la aritmética divina? Los pajaritos eran vendidos como comestible, y eran tan baratos que dos valían apenas un maravedí, la moneda de menor valor en los días de Jesús. Aceptando este precio como base de cálculo, llegamos a la conclusión inevitable de que por dos maravedíes se podían comprar cuatro pajaritos. Como Jesús mencionó cinco pajaritos, concluimos que el valor de un pajarito eran tan insignificante que, por dos maravedíes, el vendedor daba un pajarito adicional; en vez de cuatro, cinco.

Jesús, precisamente, se refería a ese pajarito adicional, que el vendedor consideraba casi sin valor, cuando pronunció las palabras registradas en el Evangelio: “Ni uno de ellos está olvidado delante de Dios”.

¡Qué preciosa verdad! El Dios del universo es también el Dios del pequeño gorrión. Aunque destituido de valor intrínsico, el gorrión será siempre recordado como objeto del cuidado divino. De igual forma, Dios vela sobre los insignificantes detalles de nuestra vida. Él desea que le confiemos todas nuestras necesidades, aun aquellas que nos parecen que son las más triviales, para asegurarnos su ayuda en todas las cosas.

Hace algunas semanas me detuve en un conocido lugar donde se venden aves y animales. Y mientras contemplaba la gran variedad de pájaros que tenían en venta, un empleado abrió la puerta de la gran jaula llevándoles alimento. Un cardenal, aprovechando la oportunidad, escapó. Alzo un vuelo alegre y enseguida, golpeó su cabeza en una pared de vidrio y cayó. Después de algunos estertores, el vistoso cardenal murió. Un pequeño hilillo de sangre que salía de su pico evidenciaba que había sufrido una herida fatal. Probablemente para los que presenciaron el incidente, su muerte fue un accidente banal. Pero, mientras contemplaba el pajarito sin vida, me vino a la mente el extraordinario texto: “Ni uno de ellos está olvidado delante de Dios”.

La semana pasada unos de sus pajarillos partió a él le llamaban Randy José Sención hijo de nuestra entrañable y compañera de labor Amarilis Altagracia Sención Paulino.

Entonces, ¿qué relación tiene Randy José Sención con el cardenal que murió? Que los dos murieron en un accidente, el Dios que cuida a un pequeño pajarito, con mayor razón vela sobre nosotros, que fuimos creados un “poco menor que los ángeles”. El Dios que sustenta el universo con su poderosa mano, es el mismo que mira atento a los pequeños e insignificantes detalles de nuestra vida. Y no podría ser diferente, ya que él mismo es también el Dios del quinto pajarito.

Hoy pido al Todopoderoso que le de la capacidad a nuestra compañera Amarilis Altagracia Sencion Paulino, de entender las cosas que ella no puede cambiar.

¡Paz a los restos de Randy José Sención!

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