viernes, 5 de diciembre de 2008

LA AUTOSUFICIENCIA: BASE DE LA INDEPENDENCIA Y EL DESARROLLO DE LAS NACIONES

A mediados del Siglo XIX se inicia en las grandes naciones un proceso que había de transformar el modelo de producción hasta entonces conocido: LA REVOLUCION INDUSTRIAL. Este fenómeno sentó las bases de la consolidación y hegemonía de las grandes superpotencias económicas de la actualidad. A sus antiguas colonias (hoy países del llamado tercer mundo) se les asignó la tarea de suplir a precios irrisorios la materia prima de cuyo valor agregado surgía el superbo excedente generador de grandes riquezas, que era reinvertido, a su vez, en nuevas tecnologías.

Los pueblos fueron sobreexplotados como colonias y luego, hasta nuestros días, abusados y oprimidos como naciones. Las Superpotencias imponen los precios de nuestros renglones de producción para su beneficio y los excedentes ociosos son reinvertidos a manera de empréstitos cuyo propósito real es comprometer la soberanía del tercer mundo y de esta manera continuar con un eternizante circulo pernicioso del Jerarca y el Sirviente.

Nuestro país no escapa a la realidad. Una tierra fértil en su superficie y portadora de grandes riquezas en sus entrañas, sin embargo un pueblo lleno de necesidades básicas que nunca ha creado la infraestructura que permita transitar hacia estadios mas avanzados de desarrollo.

Tierra Fértil explotada bajo modelos obsoletos y anacrónicos de la panorámica mundial, con altos costos de producción que la hace menos competitiva en los mercados internacionales por su extremada dependencia de insumos importados. Lo mismo pasa con el sector avícola y pecuario, los alimentos, medicamentos y vacunas deben ser comprados en moneda fuerte para luego ser colocados en un mercado nacional cuyo retorno monetario deriva en moneda nacional, constituyéndose en uno de los factores lesivos causantes del déficit de nuestra balanza comercial. A lo anterior se une la inexistencia de un Seguro Agropecuario o un fondo nacional que permita enfrentar las sabidas contingencias a que esta sometido este sector y que, al mismo tiempo, permita reducir las altas tasas de financiamiento bancario generado por el factor riesgo. En resumen el desarrollo agrícola requiere en primer lugar de una industria netamente Nacional que le proporcione insumos a bajo costo y la Industria pecuaria y avícola requiere de un laboratorio Nacional que le supla de medicamentos y vacunas a bajo precio y de una producción agrícola suficiente y a precios adecuados que garantice la alimentación de sus semovientes; sustituyendo el modelo de pastizaje ( en el caso del ganado) y destinando esos grandes terrenos a sembradíos de alta rentabilidad.

Una vez logrado el incremento de nuestra producción agropecuaria, crear una agroindustria competitiva para transformar una proporción de esta y otorgarle un valor agregado que nos permita colocarlos en los mercados mundiales a mejores precios, constituyéndose en fuente generadora de divisas.

Tierra portadora de grandes riquezas en sus entrañas. Producimos en grandes cantidades oro, aluminio, bauxita, cobre, Zinc, Hierro, estaño….. Sin embargo no se ha invertido en una refinería que permita incrementar su valor. Vendemos todo en bruto, minerales con un valor estratégico invaluable, pues son la base de la metalurgia y la industria pesada.

Tenemos a nuestros pies todo lo necesario para catapultarnos hacia el desarrollo, pero no nos arriesgamos, pues nos sentimos cómodos con nuestra condición, preferimos no arriesgarnos por temor al fracaso, preferimos seguir rindiendo culto a la ineptitud, al servilismo, a la humillación…

Germán Robles

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